Me atraen (mucho) las empresas que se autocalifican "de diseño", de "creadores de experiencias". Sus espacios diseñados para favorecer métodos de trabajo atípicos, su gente diferente. Un ambiente que favorece la creatividad y la innovación. Todo por llegar a "soluciones bellas". Soluciones creadas con afecto. Soluciones que emocionan.

Compañías, como Ideo, Frog Design, Metadesign, o Sony, Palm, Apple, Nike, Amazon... son expertos en experiencias (dudo que sea cuestión de "suerte"). Las primeros las crean, las diseñan. Las segundas SON experiencias en sí mismas.

Cuando un producto reune utilidad, función, belleza, sencillez, elegancia, estilo, emoción... beneficia no sólo a las empresas y sus resultados, sino a las personas: pueden ser "más felices". Frog design y Business 2.0 han lanzado los Bottom Line Design Awards para reconocer y premiar los efectos positivos del diseño de experiencias (experience-driven design) en empresas y marcas.

En el mundo de las vainas, el diseño "sólo" es la tapa del producto. Algo costoso e improvisado, que se deja para el cierre de un proceso marcado por la racionalidad, la rutina y la reutilización. Las vainas en su trabajo son "Coloreadoras de código", son "Pinta-carcasas". No hay premios para los que afean el mundo.

diseño = reutilización + botones + colores

¿Qué puede salir de una concepción similar? Sólo puedo decir que tengo mala suerte: lo reconozco cuando lo veo.